CAPÍTULO 2 – EMANUELA

Enot sonrío. Ella lo sentía. Al parecer, la humana no era tan estúpida como los otros. 2   —Odio sobremanera esto. ¿Y para qué? ¿Para qué me he sacrificado si no puedo ni acercármele? No puedo hacerle saber que aquí estoy. Que me tiene. Que todo estará bien. Que estaremos bien. ¿A caso era esto una misión de honor o de castigo? No sé cuánto tiempo más soportaré en las sombras. Enot estaba a punto de tocar su límite, y su compañera de misión no estaba segura de qué le preocupaba más, si su compañero y amigo, o la misión….

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CAPÍTULO 1 – EMANUELA

A veces, algunos lo tenían todo, y no lo valoraban, y ella que no tenía nada más que oscuros recuerdos de toda una vida vivida entre lágrimas, debía disimular que vivía bien, como cualquiera, pero no era cierto. 1    Retumbaba cada rincón con ese áspero sonido del reggaetón, y cada cuerpo zumbaba revoloteándose con espasmos casi que tortuosos sobre otro cuerpo. Básicamente, el propósito de este baile, constituía en derramar sudor sobre la ropa del otro y decirse sin palabras, —oye, quiero sexo—, o al menos eso era lo que pensaba Ema cuando veía a su amiga Nía manteniendo…

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El comienzo del fin

Siglos atrás, en un pasado que nadie conoce, la humanidad llegó a tal punto de codicia y obsesión por el territorio que habitaban, que se atrevieron a usar sus avances científicos y tecnológicos, como arma en contra de sus iguales y no en progreso real. Lo que ellos llamaron conquista y reclamo de las tierras, se convirtió en una forma de destruir y aniquilar a su paso, esas mismas tierras que codiciaban. Los seres humanos habían desarrollado su inteligencia a tal punto máximo, que para poder ganar las guerras de conquista, usaron sus clones robotizados, como ejército para no arriesgarse…

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IRENE TIENE OJOS TRISTES – CAPÍTULO 2

  — Sabes hija, el problema somos nosotros. El amor está en tiempo de crisis. Ya nadie está dispuesto a entregarse en sacrificio por él. ¿Y sabes por qué? ¿Sabes por qué estás así? — Irene la escuchaba fingiendo desinterés, pero al contrario de lo que demostraba, estaba atenta a su madre. Esa señora era como su sumo sacerdote, a ese que todos escuchan con la certeza de que proporcionará las respuestas buscadas. — Estás así porque eres egoísta contigo misma, porque no estás dispuesta a ofrecerte más de lo que hay en este encierro al que te has sometido….

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