RESEÑA «DESGARRADURA» – E.M. CIORAN

 

 

FICHA TÉCNICA

Título: Desgarradura
Autor: E.M. Cioran
Sello: Tusquets Editores
Páginas: 176

 

SIPNOSIS

Desgarradura, escrito en París en 1979 y publicado en España hace más de veinte años.

Una antigua tradición gnóstica afirma que, antaño, en el cielo se libró una lucha entre los partidarios del arcángel Miguel y los secuaces del Dragón. Los ángeles que no tomaron partido fueron condenados a permanecer en la Tierra. Somos, pues, el fruto de una vacilación olvidada, de una antigua incapacidad para elegir que ahora nos obliga, con desespero, a abrazar cualquier causa o cualquier verdad. Como puede apreciarse, jamás esta obra gozó de tan candente actualidad y fue tan oportuna… Aquí, el pensamiento de Cioran, una combinación del antiguo cinismo griego con la frialdad observadora de los moralistas del xviii, brilla con todos sus recursos expresivos: la diatriba, el sarcasmo, la paradoja, la aporía y, sobre todo, el aforismo, un género del que fue maestro.

 

MI OPINIÓN

Casi finalizando el libro, nos dice Cioran que «El hombre es inaceptable», y me he quedado pensando que efectivamente así somos. Porque si nos ubicamos en este mundo actual, en el que tantos hechos absurdos nos atrevemos a cometer, nos damos cuenta de que Cioran es el amo de la razón. Pero creo que comencé por el final, y según sé, uno comienza por el inicio, pero quería reflexionar un poco sobre esa frase antes de dar mi opinión detallada sobre el libro.

Desgarradura es un libro duro, denso, y sobre todo, muy pesimista, pero a mí me gustó. La profundidad exacta, sin poner más de lo que debía escribirse, me da una gran satisfacción como lectora. Esto lo digo basándome en esa idea errónea que hay en las redes sociales en la que se supone que muchas palabras son sinónimo de grandeza, y no, con este libro se confirma que en la mayoría de los casos, menos es más. Los primeros capítulos no fueron mis favoritos, se tocan temas demasiado densos, tipo históricos/filosóficos. Duré casi dos meses leyendo este libro, pero fue precisamente por estos primeros capítulos que me daban un poco más de trabajo porque había muchas cosas narradas ahí que debía consultar, o que sencillamente mi mente no sobrellevaba. Pero ojo, luego llega un punto demasiado interesante, y ahí la lectura se hace más fluida y entendida. Las frases que ahí nos encontramos son contundentes, todas perfectas, tan ciertas, tan dadas a la razón, que mi libro prácticamente quedó todo subrayado. No quería perderme ni una sola frase, y cuando me he dado cuenta, estaba subrayando todas las páginas.

El pensamiento del autor se hace impertinente, cruel, pero tan real al mismo tiempo, que a uno como lector, no le queda más que aceptar que lo ahí dicho, —aunque juegue en contra de los lineamientos estándar del mundo— es el verdadero sentir y vivir de Cioran. En muchas frases me detuve, y pude analizar que para él, la vida, el mundo, las personas, no eran más que una inevitable tragedia: «No me falta aire, no, pero no sé qué hacer con él, no veo por qué tendría que respirar…»; «No lucho contra el mundo, lucho contra una fuerza mayor, contra mi hastío del mundo».

Desgarradura no es una novela, tampoco es un libro de poesía, yo lo veo más como un pequeño diario de pensamientos con tonos genialísimos. Quien lo lea, debe saber anticipadamente que no se encontrará con una lectura sumisa y adornada de flores, al contrario, debe preparase para reabrir con cuchillo y limón ciertas heridas existenciales. Frases como «Incluso cuando nada ocurre, todo me parece que sobra», son de esas que te dejan mirando al techo sin querer saber más nada del mundo. Pero les confieso, este tipo de cosas, me parecen extraordinarias. Desgarradura te provoca adicción, muchos dirían que te hace ser masoquista, y quizás sí, pero como cité una vez en un poema que les publiqué hace un tiempo, «Verlo es hacerme una herida que duele precioso», pero para el caso de Desgarradura, diría algo como «Leerlo es hacerme una herida que duele precioso», porque justamente así me sentí con este libro: haciéndome heridas preciosas.

Además hay algo muy particular que no se puede no notar, y es ese estilo, como lo dije al principio, exacto, puntual y cruel para decirte esas cosas que sientes pero que nunca las habías concretado en palabras. La forma de plasmar su sentir, su pensamiento, para mí, lo hace merecedor del título “genio del pensamiento”. Son demasiados pensamientos los expuestos en Desgarradura, y quizás deba leer más de sus obras, pero me tomaré un buen tiempo de descanso mental, porque les juro, después de leer a Cioran en Desgarradura no se termina siendo el mismo ser.

Antes de cerrar con un pensamiento escrito por él mismo, que me da razón en todo lo que les he expuesto, quiero decirles, o mejor, recomendarles, que si piensan leer Desgarradura prepárense para quedar transformados en medio del proceso de reabrir o hacerse heridas. Recuerden que a veces solo se sana una herida si la hemos abierto para limpiarla. Y bueno, el pensamiento que les decía es este: «Cuando uno sabe lo que valen las palabras, lo sorprendente es que se esmere en anunciar algo y que lo logre. También es cierto que se precisa para ello un atrevimiento sobrenatural». ¿No les parece que este hombre es un genio? Y sí, estoy creyendo que él, es un ser sobrenatural.

Para este libro, mi puntuación será de cuatro corazones. Y esto por los primeros capítulos que no fueron mis favoritos.

 

PUNTUACIÓN

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Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

Un comentario

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