OPINIÓN «EL PESO ESPECÍFICO DEL AMOR», Federica Bosco

 

 

Título: El peso específico del amor

Autor: Federica Bosco

Sello: Umbriel

Páginas: 384

ISBN: 978-84-92915-89-7

 

 

 

SINOPSIS 

Francesca es editora y adicta al trabajo; es la única parte de su vida que controla y que jamás la decepciona. El resto es una acumulación de catástrofes: un novio devoto, pero tan dinámico como un mueble; un jefe megalómano e ignorante llamado Mr. Big («No porque se parezca al tío bueno que se casó con Carrie Bradshaw, sino porque se apellida Bigazzi y posee un ego desmesurado»), que la esclaviza con la promesa de un ascenso; una amiga, Paola, que tiene que vérselas con un exmarido acosador y una madre deprimida. Para combatir el insomnio que le produce todo esto, Francesca hace pasteles hasta caer rendida… ¡y eso que los odia!

Siempre a merced de los delirios de su jefe y del estado de ánimo de autores egocéntricos y narcisistas, como el candidato al premio Strega, Leonardo Calamandrei, Francesca se enfrentará a las pruebas más absurdas en sus intentos de averiguar cuál es la sutil frontera que separa en el corazón el hábito, la infelicidad y la seguridad del amor más maravilloso e imprevisible.

 

 

—¿Por qué las mujeres no sabemos irnos cuando aún estamos a tiempo? —reflexiono en voz alta—. ¿Cuando aún existe la posibilidad de correr hacia la salida con quemaduras leves, no cuando el techo se nos cae encima?

 

El peso específico del amor es de esos libros que no me maravillan pero que sí me dejan mucho para pensar y para reflexionar. Tengo la creencia, mejor dicho, la firme convicción de que si un libro te hace mover fibras, independientemente de que no sea la mejor historia o no sea mi historia favorita, ha logrado gran parte de su función en la vida de un lector.

La historia va de una editora obsesivamente adicta al trabajo. Metódica, cuadrada, “esclavizada” por su jefe con la falsa promesa de un ascenso, y encerrada en una relación de pareja que antes de ser una relación de pareja, es más una relación de dos amigos o de dos hermanos. Francesa, como se llama nuestra principal, es absolutamente controladora, y su orden se va al piso cuando es forzada por su jefe a trabajar con un autor súper ventas en donde él debe escribir la mejor novela de su vida y ella ser su aliada en el proyecto. La presión y las expectativas son altas porque el cabeza dura de su jefe a dicho a la sociedad que Leonardo Calamandrei ha escrito la novela que ganará uno de los premios más prestigiados del país cuando ni siquiera dicha novela existía.

 

A veces finges que no pasa nada por el bien de la persona que tienes al lado, pero tarde o temprano el dolor empieza a consumirte por dentro, como una carcoma que avanza despacio y te llega hasta el cerebro. Y te vuelve loca. 

 

Así que con una novela fantasma como proyecto editorial, deberá lidiar con un autor pedante, desorganizado, cabeza dura, excesivamente tranquilo y sobre todo, muy mujeriego. A esto se le suma su insatisfacción en su vida de pareja. Vive con un hombre desde hace ocho años, pero llevan años siendo solo mejores amigos, en donde ella ya no siente ni la más mínima chispa de atracción por él. Se abandonó a sí misma, olvidándose de cuidarse, de arreglarse y de comprar ropa interior. Pero sus problemas no acaban allí porque también tiene a su mamá en una clínica de reposo por problemas de depresión.

Lo que me llamó la atención de la novela a nivel general, es que nos cuenta muchas historias. Es decir, no se centra solamente en que nuestra principal está viviendo una vida amorosa horrible o que su trabajo apesta. Sino que nos da un recorrido por su vida familiar, por su vida laboral, por su vida amorosa, por su vida de amiga, dándonos a conocer a fondo a la protagonista. Pero al tiempo, me encontré con un problema, y es que definitivamente Francesca me fastidió en muchas ocasiones por su forma de ser y de pensar. Y es que dentro de su control, nada tenía controlado. Y en su independencia y terquedad, me pareció que jugaba con ella misma, burlándose y echando al piso ciertas oportunidades. Tampoco me gustó leer cómo las mujeres de la historia aceptaban determinados maltratos, incluso me llegué a sentir ofendida con frases que lanzaban claramente machistas. En este aspecto, hay una dualidad porque a veces eran las mujeres más independientes y liberales de la vida, y a veces eran absolutamente dependientes de los hombres y aceptaban ciertos comportamientos como normales. Quizás lo entendí mal, pero por lo menos, los puntos de giros son fundamentales para que estas mujeres abran los ojos y se desamarren del machismo y maltrato laboral al que estaban sometidas.

 

—¿Por qué las mujeres os empeñáis en trabajar? —prosigue él sin inmutarse. —Con lo bien que estáis en casa con vuestros hijos y vuestras amigas. ¿Por qué no os buscáis un tonto que se case con vosotras y os dé estabilidad en vez de quedaros aquí y complicarme la vida a mí?

 

Ahora, siento que el desarrollo estuvo bien. Hubo unos puntos de giro que sinceramente me sorprendieron, sobre todo el del casi el final. En donde una verdad se descubre y leemos quiénes eran arpías y quiénes unos mártires. En ese punto, pude conectarme con Francesca porque me dolió lo que le sucedió, o mejor, lo que le hicieron.

El final a mí sí me gustó. Era lo justo, además de que me pareció real, para nada utópico.

En conclusión, no fue una novela que me maravillara ni que me sorprendiera, pero sí me mantuvo pegada leyendo intentando entender y conocer el crecimiento de la principal y de los demás personajes. Me agradaron varias frases y fragmentos que tengo subrayados, pero también hubo otras partes que me desagradaron, es decir, si debo hacer un balance, diría que un 40% de la historia no me gustó, pero sí me agradó el 60% restante.

 

Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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