OPINIÓN “LA LECCIÓN DE AUGUST”, R.J. Palacio

 

 Título: La lección de August / Extraordinario

Autor: R.J. Palacio

Sello: Nube de tinta

Páginas: 414

ISBN: 9789585783034

 

 

Sinopsis

Su cara lo hace distinto y él solo quiere ser uno más. Camina siempre mirando al suelo, la cabeza gacha y el flequillo tratando en vano de esconder su rostro, pero, aun así, es objeto de miradas furtivas, susurros ahogados y codazos de asombro. August sale poco, su vida transcurre entre las acogedoras paredes de su casa, entre la compañía de su familia, su perra Daisy y las increíbles historias de La guerra de las Galaxias.

Este año todo va a cambiar, porque este año va a ir, por primera vez, a la escuela. Allí aprenderá la lección más importante de su vida, la que no se enseña en las aulas ni en los libros de texto: crecer en la adversidad, aceptarse tal y como es, sonreír a los días grises y saber que, al final, siempre encontrará una mano amiga.

 

 

Debería haber una norma que dijese que todo el mundo debería recibir una ovación del público puesto de pie al menos una vez en su vida.

 

Hoy vengo con mi opinión sobre un libro que me gustó bastante, y hablo de La lección de August ( Wonder), o Extraordinario. Por la reciente publicación de la película basada en la historia del libro la editorial publicó una edición del libro bajo el nombre Extraordinario, pero sigue siendo Wonder.  

August se convirtió en uno de mis personajes favoritos. Es un niño que creció roto sabiendo que no era como los demás, que por su rostro no lograba acoplarse a los demás niños, y aunque su familia lo amara con todas sus fuerzas, algo le hacía falta para sentir que encajaba en el mundo. August nos da una lección de coraje, de gentileza, de generosidad, de bondad, y sobre todo, una enorme lección de amor porque el amor, aunque a muchos les suene a cliché, es lo que nos hace ser siempre mejores personas.

El libro inicia con un niño cabizbajo, temeroso, tímido. Un niño incapaz de levantar la mirada porque sabe que es observado con temor, burla, incluso asco, o porque sabe que las personas le esquivan la mirada. Entonces creció aprendiendo a ver solo hacia el suelo, era su forma de protegerse de los demás y de su poca empatía para con él. Creció en la seguridad de su casa, con su mamá como maestra y con un padre y una hermana que lo adoraban. Pero esa disfrazada y forzada seguridad un día se acaba porque sus padres lo matriculan para estudiar en una escuela normal con otros niños de su edad y es cuando todo parece derrumbarse en su vida.

Ingresa al instituto teniendo ya diez años y no habiendo estudiado nunca en uno. Ya supondrán el cambio brusco que esto puede representar para un niño; ahora imaginen esta misma situación en la piel de August quien nació con su rostro así y que debió enfrentarse a más de veinte cirugías en él para poder llevar una mejor calidad de vida puesto que no podía escuchar, ni ver, ni oler bien. Y tampoco comer bien. Durante toda su vida su hogar fue un hospital y su casa, y para protegerlo, su madre puso en pausa su vida para dedicarse completamente a él y a su educación y a sus cuidados. Entonces, a pesar de saber el efecto que tiene en las personas, accede a ir al instituto.

 

Tus actos son tus monumentos.

 

Lo anterior que acabo de contarles es más o menos cómo inicia esta preciosa historia, pero como siempre, me corto justo a tiempo para no decir lo que no debo decir y así no arruinarles nada con spoilers.

Acepto que la narración del libro es muy básica, pero al tiempo de mantiene ahí, constante, porque  August es de esos personajes que enamoran; a pesar de su tristeza, es amoroso, divertido, inteligente, y muy astuto. Hablo de un niño de diez años que se gana tu corazón desde la página número uno cuando él mismo cita “creo que la única razón por la que no soy normal es porque nadie ve me como alguien normal”. Les juro que desde ese instante algo en mi cabeza hizo corto circuito y arrancó reiniciado, porque vamos, desde la página uno este niño te está dando catedra sobre la vida mientras que te quejas por las nimiedades que te suceden.

En la historia hay muchos personajes; unos a los que adoras, y otros a los que quieres tirar a la basura, ¿pero saben qué me pareció demasiado bonito? Que la mayoría de los personajes que maltrataron a August, terminaron adorándolo y cuidándolo, y entendieron que la vida no es solo sobre lo que ves, sino sobre cómo lo ves.

Poco a poco la narración te lleva a explorar los cambios en la vida de nuestro pequeño August. Te lleva a sufrir con él pero a emocionarte cuando las cosas marchan bien. Poco a poco, el autoestima de August crece cuando se da cuenta de que las personas aparte de su familia, sí pueden quererlo y que él puede corresponderles sin temor alguno. August cayó, pero  tiene demasiada valentía en su corazón como para permanecer mucho tiempo en el suelo.

 

Cuando puedas elegir entre tener razón o ser amable, elige ser amable.

 

Como conclusión general del libro, es de esos libros que te hacen sentir la peor persona del mundo al darte cuenta de que pequeños detalles, ciertas formas de mirar, o de evitar a las personas, pueden estarle causando un gran daño y ni siquiera lo notas. Creo que hacer daño sin saberlo es una forma muy ruin de vivir, pero al tiempo de hace creer que el cambio es posible, que el amor todo lo puedo, que el amor te hace ser siempre mejor persona.

Cada página te entrega una enseñanza. Por ejemplo los preceptos del señor Browne siempre me dejaron mucho para reflexionar. El amor de los padres de August por sus hijos, el coraje de Vía de salir adelante cuando la atención se centró en su hermano, el arrojo decisivo de Jack Will, la forma de Miranda de demostrar que amaba a su amiga, y así una cantidad de enseñanzas que espero ustedes puedan leer.

La lección de August es una historia que se hizo inolvidable en mi corazón por su conmovedora forma de enseñarme sobre lo que mis ojos deberían ver. Lo verdaderamente importante no se ve en la superficie sino que está escondido, y para encontrarlo, debemos explorar mucho más lejos.

 

 

Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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