OPINIÓN «EN SUS MANOS ARDIÓ EL BOSQUE», Diego Álvarez Miguel

 

Título: En sus manos ardió el bosque

Autor: Diego Álvarez Miguel

Sello: Destino

Páginas: 188

ISBN: 958-42-6742-6

 

 

SINOPSIS

Nuria y yo habíamos decidido construir nuestra vida juntos y, sin embargo, el destino, que nunca admitió simulacros, tenía otros planes reservados para nosotros.

La vida es una gran obra sin ensayos. ¿Cómo saber lo que responder ante sus golpes más inesperados? Enfrentado a sus sentimientos, Hugo se hace preguntas decisivas para salir adelante y recuperar la esperanza. Durante su recorrido emocional, vivirá las experiencias cotidianas que se producen tras la separación de la persona amada. Detrás de cada poema y de cada canción, en cada una de las páginas de este libro subyace una historia en la que el amor, el dolor y la ilusión germinan para brotar con fuerza inextinguible.

 

 

Nunca creí, hasta ahora, que a un muerto se le podía seguir matando.

 

Que “En sus manos ardió el bosque” llegara a mí sin esperarlo, sin saber siquiera de su existencia en el mundo de los libros, y que aun así, sin tener una referencia, me atreviera a leerlo inmediatamente, tuvo que tratarse de un hilo perfectamente guiado hasta mí. Esta novela es profundamente evolutiva. Evolutiva en su tristeza y en su persistente forma de definirnos el dolor en primera persona. Conocemos, a voz propia del protagonista, lo que se siente morirse metafóricamente de amor, porque aunque te duela cada minúsculo vello de tu cuerpo, no mueres, y es lo que hace aun peor el dolor, saber que vives, pero que no te sientes vivo, sino nada más como un cuerpo que cumple sus funciones vitales sin un alma dentro.

“En sus manos ardió el bosque” nos lleva a recorrer el dolor desde el paso uno hasta el último, el de aprender a enterrar los fantasmas para abrirle espacio a los vivos. Inicialmente no comprendía muy bien el dolor de Hugo, nuestro protagonista; llegué a creer que tal vez solo exageraba la ruptura, pero grave error de mi parte. El dolor no ha sido, ni es, ni lo será, nunca, una exageración. Además, estaba equivocada, no se trataba de una ruptura simple, y cuando lo comprendí, se me estrujó el corazón y las lágrimas resbalaron inevitablemente por mi rostro.

Un punto realmente interesante, es la forma preciosa en la que el autor mezcla narrativa con poesía, ya que a lo largo de sus páginas, además de leer una narrativa poética, también encontramos poemas. Y para nada se siente pesado, o denso, ya que Diego, basándose en la tristeza y en la depresión, conecta bastante bien con el lector; hace que la lectura provoque justo lo que está escrito.

Hugo, el protagonista, se ganó mi respeto. Sufrió lo que tenía que sufrir muy a su manera, y esto es absolutamente respetable; cada persona tiene derecho a vivir sus duelos. Hugo sufrió horrores, pero cuando menos lo pensaba, fue desatando sus miedos, fue desprendiéndose del pasado, fue enterrando sus fantasmas, y qué bonito que lo hizo, y qué bien que lo hizo, porque así es la vida. Sufrimos, pero lo superamos y salimos adelante, no importa qué tan rotos hayamos quedado.

El final es un final de esos que te inundan de esperanza, que te vitalizan, y te muestran que rotos también somos capaces de recomponernos a nosotros mismos.

Sin imaginármelo, “En sus manos ardió el bosque” se convirtió en una lectura que siempre necesité, porque nunca sobran razones para entender el dolor, ni nunca sobran formas de ver esperanza.

 

Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

Un comentario

  1. Ay, qué belleza de libro y qué belleza de reseña, en serio, me transmitiste todo lo que sentiste con él. Tendré muy en cuenta este libro porque no puedo dejarlo pasar.
    Besos!

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