OPINIÓN “EL DÍA QUE DEJÓ DE NEVAR EN ALASKA”, Alice Kellen

Título: El día que dejó de nevar en Alaska

Autor: Alice Kellen

Sello: Titania

Páginas: 352

ISBN: 978841632739-3

 

 

Sinopsis

Un chico con el corazón de hielo.
Una chica que huye de sí misma.
Dos destinos que se cruzan.
Heather cree que solo hay tres cosas que sabe hacer: atraer problemas, salir huyendo y correr. Así es como termina en Alaska, en un pequeño pueblo perdido, trabajando de camarera mientras intenta llevar una vida nueva y tranquila. Su único problema es que uno de los dueños del restaurante parece odiarla y que ella nunca antes ha conocido a nadie que despierte tanto su curiosidad. Nilak es reservado, frío y distante, pero Heather puede ver a través de todas las capas tras las que se esconde y sabe que en ocasiones hay recuerdos que pesan demasiado; como los de sus propios errores, esos que intenta dejar atrás.
Pero, a veces, la vida te da una segunda oportunidad.
La nieve empieza a derretirse.
Y todo encaja.

 

Yo estoy llena de aristas y ángulos imposibles que nadie puede entender.

 

El día que dejó de nevar en Alaska es una historia sobre cómo sobrevivir a sí mismo. Si alguna vez se han sentido tan culpables por algo que deciden alejarse o autocastigarse por ello, es este uno de esos libros que deben leer porque estoy segura de que se van a sentir abrazados y consolados. Y es que autocastigarse por un error de nuestro pasado puede convertirse en una cadena perpetua, y si no somos capaces de perdonarnos, moriremos siendo presos de nuestro propio yugo.

Sin miedo a equivocarme, pienso que El día que dejó de nevar en Alaska es la historia con mayor profundidad de la autora (comparada con los otros dos libros que me leí de ella). Aquí encontramos a dos personajes tan obstinados en su culpa, que se niegan a sentir o a permitirse ser personas con derecho a evolucionar, a olvidar, a dejar atrás.

De primera mano podría parecer simple, pero de hecho no lo es; leemos la sinopsis y es la impresión que nos da ya que parece una historia típica de romance como cualquier otra, pero no lo es. Si algo tiene Alice Kellen, es convertir lo simple en mágico porque toma romances y los despedaza, los junta, los corta, los pega, los lanza y los recoge, ¿y saben cómo lo logra? El secreto está en su narrativa. Pero ya he hablado demasiado sin decir de qué va la historia, así que les contaré brevemente.

 

No quiero que seas mía; quiero que seas libre, tuya, y que aun así decidas que quieras estar solo conmigo.

 

Nuestros personajes principales son Heather y Nilak.

Heather es una chica acostumbrada a los problemas y a huir de ellos cuando la cuestión de pone demasiado fea. Llega a Alaska huyendo de un problema, alejándose de su familia y de su círculo social, se integra al frío de un pueblo en el que parece que nada tiene vida. Lo hace dejándose llevar por sus instintos, porque de pequeña soñaba con conocer a Alaska, y también porque sabe que merece ese cruel frío.

Nilak es un chico que no habla, es decir, es muy callado. Atrae no solo por su físico, sino por el misterio de su comportamiento. Esconde algo, un gran sufrimiento, y eso lo que lo hace ser el hombre frío y distante que es. Heather una vez llega a Alaska, comienza a trabajar en su restaurante, y ella está muy segura de que él la odia.

Ahora, aunque los dos esconden secretos, y aunque los dos han sufrido, son muy diferentes a la hora de exteriorizar sus emociones. Ella es muy habladora, pero él es muy callado. Ella viene de una ciudad de sol, y él ha vivido toda su vida en el frío. Terminan enredándose de una manera que es alucinante porque durante la lectura no estuve segura de cuál sería el desenlace.

 

Ojalá los relojes se parasen cuando lo tengo enfrente. Ojalá. 

 

Pensándolo bien, no les contaré nada más sobre de qué va la historia porque está tan llena de sorpresas y de sucesos inesperados, que contar lo mínimo sería como contarlo todo. Así que quiero que se queden con la idea de que El día que dejó de nevar en Alaska no es la típica historia de amor perfecto que solemos leer, sino que aquí hay sufrimiento del puro, secretos de los más inesperados, duelos insuperables, frustraciones, y sobre todo, amor, pero no amor del fácil.

Alice Kellen logra emocionarnos y conmovernos con sus historias de romance de una manera auténtica.  Aunque curiosamente, con El día que dejó de nevar en Alaska no lloré, cosa que sí me sucedió con los dos libros que leí de su serie Volver a ti, pero son historias manejadas de diferente forma. Parece contradictorio, pero no miento cuando les digo que El día que dejó de nevar en Alaska me pareció mucho más profunda aunque no haya llorado con ella. Y analizándolo bien, una historia no tiene que hacernos llorar para considerarla la mejor obra del mundo literario, ni mucho menos una que no nos haga llorar deja de ser profunda solo por no haber derramado lágrimas.

 

De algún modo retorcido, tu pasado te ha conducido hasta aquí, a cómo eres en este instante.

 

Encontramos temas realmente muy sensibles, puntos muy débiles y tormentosos, y desde que se inicia la lectura, vamos desenredando un misterio de una historia alterna que estoy segura de que les va a paralizar el corazón.

En conclusión, esta vez Alice Kellen nos ofreció una obra diferente, no podría decirles cómo lo hizo, pero da la sensación de que El día que dejó de nevar en Alaska fue escrita de manera especial. Y no digo que no haya sido así con sus anteriores obras, sino que hay una chispa diferente.

Si se animan a leerla, encontrarán una obra profunda, enigmática, curiosa y divertida.

 

Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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