OPINIÓN “EL CIELO ES AZUL, LA TIERRA BLANCA”, Hiromi Kawakami

 

Título: El cielo es azul, la tierra blanca

Autor: Hiromi Kawakami

Sello: Alfaguara

Páginas: 216

ISBN: 9789585428485

 

SINOPSIS

Tsukiko tiene 38 años y lleva una vida solitaria. Considera que no está dotada para el amor. Hasta que un día encuentra en una taberna a su viejo maestro de japonés. Entre ambos se establece un pacto tácito para compartir la soledad. Escogen la misma comida, buscan la compañía del otro y les cuesta separarse, aunque a veces intenten escapar el uno del otro: el maestro, en el recuerdo de la mujer que un día lo abandonó; Tsukiko, en un antiguo compañero de clase. Con una prosa sensual y despojada, Kawakami nos cuenta una historia de amor muy especial: el acercamiento sutil de dos amantes, con toda su íntima belleza, ternura y profundidad. Todo un descubrimiento literario.

 

Dicen que nunca falta un roto para un descosido. Es evidente que yo no era el roto ideal para su descosido.

 

El cielo es azul, la tierra blanca es una historia que me atrevo a definir como bonita. Sí, bonita en su esencia, en su desarrollo, en el ritmo suave de sus palabras; bonita en la sutil forma de hablarnos de la imposibilidad del amor de los protagonistas.

Cuando vi por primera vez el libro, y su nombre y su portada, tuve la ligera sensación de que me encontraría con una historia de paz, de amor tranquilo, pero al tiempo tuve la sensación de que el amor tranquilo se mezclaría con el amor imposible. Y de hecho tuve razón.

Se preguntarán cómo es que se logra mezclar armonía e imposibilidad en un mismo amor. Incluso yo me pregunté lo mismo, pero se logra de una forma que sinceramente me sorprendió. Es como si todo el tiempo la narrativa estuviese bañada de música de relajación.

No estoy segura de si es algo característico de la literatura japonesa, pero en definitiva, hablamos de una historia magnéticamente sencilla. No hay adornos, no hay dramas exagerados ni innecesarios. Solo nos encontramos con dos personas que se enamoran sin darse cuenta de lo que les sucede en el interior, y esto gracias a sus encuentros esporádicos. No hay terceras personas llenas de veneno ni de odio intentando arruinar la relación, ni mucho menos encontramos a una mujer que necesite protección de un hombre ni un hombre que necesite sentirse héroe con ella.

Insisto, quizás se estén preguntando cómo es que una historia de romance se me hizo bonita si no tiene los dramas que nos tienen acostumbrados las historias de este tipo, pero tengo que aclarar que aunque personalmente no me pareció una historia emocionante, sí se me hizo muy encantadora.

Tenemos a dos principales, Tsukiko y el profesor Matsumoto. Tsukiko tiene la mitad de la edad del profesor Matsumoto quien le dio clases en el instituto hace casi veinte años atrás. Casualmente se encuentran en un bar/restaurante y desde entonces entablan una amistad en donde solo se ven cuando coinciden sin previo aviso en el mismo bar.

La forma narrativa de la autora es diferente a cómo escriben otras autoras de romance contemporáneo. Las historias de romance que he leído mantienen un clímax especifico, en donde estás todo el tiempo en vilo, emocionándote y odiando/amando a los personajes, hay, digamos, que un ritmo más rápido, cosa que no sucede con El cielo es azul, la tierra blanca. Y aquí es en donde podríamos entrar en conflicto si nos permitimos comparar.

Sí suceden hechos que podrían alterarte, pero solo te mantienen en calma. Entiendes lo que está sucediendo, pero como si se tratara de un hechizo, te dejas bañar por la armonía y la inestabilidad de la relación de nuestros principales.

Tsukiko está casi en los cuarenta, vive sola, ha tenido relaciones pero siempre termina huyendo de ellas cuando parecen tornarse demasiado formales. Se rencuentra con su profesor de instituto del que a duras penas recuerda su nombre, y sin darse cuenta, termina enamorándose de él. Matsumoto es un viejo ya, como él mismo se dice. Chapado a la antigua, respetuoso, caballeroso, no accede fácilmente a ella. Tienen encuentros esporádicos de amigos, donde comen, beben, y a veces, caminan juntos.

Con respecto al final siento que fue los más inesperado esperado del mundo. Son de ese tipo de finales que sabes son los naturales, pero en el fondo no los quieres, y terminan sucediendo.

Ya para finalizar, necesito confesar que me faltó conectarme mucho más con la historia como tal. Es bonita, sí, es fácil identificar historias bonitas, pero esto no quiere decir que conectes con todas ellas. Es decir, sé que el libro está bien escrito, bien desarrollado, y que además sus personajes están justos y enfocados, pero no me enamoré de su romance. Quizás esto se deba a la forma de escribir de la autora, quizás no, pero en toda la lectura me sentí demasiado en calma, sin alteraciones en mis sentidos.

El cielo es azul, la tierra blanca es una historia de amor bella que no está minada de exageraciones, ni de dramas, sino escrita con profundidad y delicadeza, pero que en lo personal, no me atrapó. Es importante resaltar que todo en el libro está bien, y no me atrevería a juzgar nada, pero a veces sucede que simplemente no te conectas con la historia que lees, y lastimosamente, ese fue mi caso.

 

Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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