SIGO RESPIRANDO EL MISMO AMOR

Sigo estando aquí, recostada sobre la misma pared, bajo el mismo techo, respirando el mismo amor. 


He escrito una serie de cartas bajo el título general de “Mi vida sin ti”, pero dándole a cada una un titulo personal. Quizás más adelante llegue a publicarlas juntas, en un libro. Ojalá sí. Mi idea con ellas, es expresar cómo el amor puede obsesionarnos y hacernos tan dependientes, que llegado el momento de la separación, la vida del que se queda, “se termina”.  Cuando escribo estas cartas, mi ser se desgasta y entristezco a tal grado, que olvido que todo es producto de mi imaginación.


SIGO RESPIRANDO EL MISMO AMOR – CARTA DE MI VIDA SIN TI 

Amor, soy yo, otra vez.
Te escribo porque es esta mí única forma de hacerte saber que sigo estando aquí, recostada sobre la misma pared, bajo el mismo techo, respirando el mismo amor. El tiempo no ha sido suficiente analgésico para este virus en el que se ha convertido amarte. Ni siquiera puedo mover mis manos, no he encontrado el modo de levantarme e ir por mi cura. Creo que mi cura es inexistente. Sufro un tipo de enfermedad incurable. El amor no se puede curar, el amor me ha hecho olvidar la mujer que fui antes de ti; sé que cometí el peor error de mi vida al despojarme de mí, de lo que era, solamente para darte espacio en mi pecho, pero es lo que hice y no hay marcha atrás.
Doy un paso y siento perder la cabeza. Intento hablar y creo vomitar. Estoy desesperada, no logro salir de aquí, por eso me atrevo a escribirte estas líneas en las que deposito mi última esperanza de salvación.
Te parecerá mentira pero se me hace completamente imposible no amarte, dejar de amarte significaría dejar mi cuerpo vacío, como si bebieras de la botella y al estar vacía, la tiraras a la basura. Así mismo sucederá conmigo: seré inservible sin tu nombre recorriendo mis venas.
Requiero una sola cosa de ti, no pido más de lo que necesito, mi necesidad es una y nada más: quiero que estés conmigo.
Necesito decirte que vengas, que nuestra casa se cae a pique y yo sigo estando dentro de ella. Te requiero aquí, salvando nuestra casa, y de paso, devolviéndome el aire que me arrebataste cuando en la puerta te pregunté “¿verdad que volverás?” y tú me respondiste que ya no volvías más. Desde entonces dejé de respirar, desde entonces vivo sin saber cómo, ni por qué.
Ya sabes la dirección de la que fue nuestra casa, espero no hayas olvidado que aquí íbamos a envejecer.
Te espera siempre, JP.

Autora: Jarhat Pacheco

Carta de mi vida sin ti: Lo natural es tenerte conmigo.

Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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