CUANDO AMAS PERO PREFIERES CALLARTE

HISTORIA DE UN AMOR CALLADO

Entonces volteo a verte, y te veo tan ausente de mi verdad, de lo que soy por ti, y solo se me ocurre pensar en tu nombre y en cómo él me transforma los días.


heart-700141_960_720Escribí esto pensando en esas veces en las que muchas mujeres me han escrito preguntando cómo olvidarse de un amor prohibido, o cómo hacer para expresar el amor a un hombre que no las quiere de igual forma, sino que las usa para acostarse con ellas. En este post no intento juzgar a nadie, ni mucho menos aconsejar, simplemente me puse en su lugar y quise expresar la impotencia que se siente al no ser amada como uno ama. Si quieres saber cómo termina esto, sigue leyendo. 

Querido, de nuevo soy yo:

¿Cómo empezar a escribir algo que no quieres decir? ¿Cómo explicarte tantas cosas que por tanto tiempo llevo intentando hacerlo pero me da miedo? Temo perderte aun cuando sé que no me perteneces. Se me alteran los nervios de solo pensar que me digas que esta pequeña fracción de tiempo que me das, deba terminar. Entonces volteo a verte, y te veo tan ausente de mi verdad, de lo que soy por ti, y solo se me ocurre pensar en tu nombre y en cómo él me transforma los días. En cómo he sido otra persona, en cómo he olvidado aquella mujer firme, valiente, segura que fui antes de conocerte.

Tu nombre es perfecto: puedo repetirlo incansablemente, repetitivamente, agónicamente, obsesivamente. Estoy enferma, delirante, he perdido la razón. Amo tu nombre. Amo al hombre. Amo al ser. Perdón… te amo convulsivamente.

¿Ya ves? Me pones un poco loca. Hay palabras que no sé, que las desconozco, pero que las anhelo saber porque creo que no es suficiente con decir que te amo para que sepas que te amo. O quizás sí lo sepas, quizás sabes lo mucho que mi cuerpo se debilita en el contacto de mi mirada con la tuya; quizás sabes que no soy muda, que sé expresarme con los demás, pero que contigo soy mentalmente deficiente. Quizás ya te he dicho que te amo, pero no lo has escuchado. Debe existir una forma exacta y precisa para expresarte sin margen de error lo que se revienta en mi pecho y no la he hallado todavía. Temo perder lo poco que obtengo de ti.

Necesitamos saber que nos aman.

Mientras te observo dormir, estoy en esta esquina de la habitación con un rayo de luz sobre mi rostro, intentando como tantas veces, escribirte mi amor, y enloqueciendo mientras lo intento. Y te veo ahí, así, tan perfecto, con tu cuerpo descubierto, sabiendo que habrán otras noches así, noches de amor callado, noches en las que te entrego el corazón y no lo sabes. Y pienso que tal vez a veces eso es el amor, callar para que la poca felicidad no se acabe. Si pudiera decirte el amor en mí, tal vez te despedirías fríamente.

No sé nada, amarte me confunde, me enceguece, pero te prefiero así, en instantes breves en donde mi cuerpo habla y mi boca calla, a no tenerte en ningún momento por decirte que te amo.

Pronto vas a despertar, y eso es triste. Adoro verte dormir, adoro saber que mientras duermes tengo algo de ti: tu tiempo. Tuya, siempre tuya.

Posdata: Nunca te entregaré esta carta.

 

Autora: Jarhat Pacheco

 

Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

2 comentarios

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