CARTA A MI QUERIDA YO

 

Querida yo:

Sé que no es fácil entender que te esté escribiendo, a ti, a la mujer que soy, a la mujer en la que te has convertido, pero repentinamente he tenido la necesidad de decirte esas cosas que nadie te ha dicho; a veces es tan solo el camino, que necesitas encontrar la fuerza en alguien, y muchas veces, ni siquiera ese alguien eres tú, querida yo.

No te juzgo, sé que has tenido una vida vestida de ausencias, aprendiendo a ser, a estar, a callar, sin saber exactamente por qué. ¿Por qué a ti, querida yo? ¿Por qué el abandono? ¿Por qué el vacío? ¿Por qué la inestabilidad que late en tu ser? ¿Por qué creciste sintiéndose sola? ¿Por qué te abandonaron? ¿Por qué te traicionaron? ¿Por qué no olvidas cuánto te han maltratado? ¿Por qué a pesar de la bruma, sigues caminando? ¿Por qué simplemente no te detienes y terminas con todo de una buena vez? No lo sabes, ¿verdad?, pero yo te lo voy a decir: no te detienes, no paras tu paso porque en medio de tu alma golpeada y desabastecida de esperanza, hay una pequeña y tenue luz, que palpita desesperada, y aunque muy pequeña, es esa luz, la que te dice, “no lo hagas, no te detengas, sigue”. Esa luz se llama como tú y como yo. Esa luz soy yo, esa luz eres tú misma no queriendo rendirte, aferrándote a la vaga idea de que por fin, un día, entre miles de lágrimas en el pasado, puedas sonreír diciéndote que merecía la pena vivir. Es mentira creer que nada te hará sentir como te lo mereces; por supuesto que te mereces la grandeza, la vitalidad de tus sueños, la sorpresa de un día nuevo. Yo creo en ti. Juro por ti. Me arriesgo por ti. Lloro por ti. Aplasto los temores por ti.

Querida yo, te amo, y mi amor implica que estaré siempre procurando que nuestra luz jamás, ni por el más mínimo mal paso, se extinga. Querida yo, un día vamos a curar nuestras heridas. Un día, el dolor no nos tumbará, solo nos fortalecerá. Un día dirás, “ya lo sé, he sido valiente”. Y yo, en alguna parte de ti, sonreiré orgullosa, feliz, y absolutamente consciente de que estas lagrimas que brotan de mí, mientras te escribo, eran las necesarias, eran las indicadas para que supieras que te entiendo como nunca he entendido a nadie, y que te amo como nunca he amado a nadie.

 

Autora: Jarhat Pacheco


Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

2 comentarios

  1. Me identifico tanto con este escrito, que se me salieron las lagrimas. Es bellisimo. Felicidades!!!!!

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