MIS CITAS FAVORITAS DE “LA CASA DE LA BELLEZA” – Melba Escobar

 

La casa de la belleza no es un libro que me haya encantado, pero sí me impactó en algunas circunstancias plasmadas en él. Es una historia fuerte, dura, pero sobre todo, sincera. Estuve pensando durante varios días sobre qué escribir en mi opinión, pero encendía el computador y me quedaba en blanco. Supongo que sigo en modo “no sé qué más hacer” después de haberlo leído. Es una sensación de bloqueo, pero como no quería dejarlo pasar, se me ocurrió que sería una gran idea el ofrecerles a ustedes esas citas que más me han gustado.

Entonces sí, eso es lo que haré. Les dejaré mis citas favoritas para que se hagan una idea de qué va este libro.

 

 

 

 

 

 

La verdad es necesaria cuando hay justicia. Pero la verdad sin reparación envenena el alma.

 

 

 

 

 

– ¿De qué estás hablando mujer?
– Una situación con el casero donde vivía, el señor me obligó, pero también yo no debía llevar ropa tan ajustada, dijo, y se calló. Además, una mujer no tiene por qué vivir sola, como una cualquiera, añadió, como repitiendo una lección. 
– No sé qué ocurrió, Karen, sea lo que sea no puedes culparte, dije. 

 

 

 

 

 

Al golpearla le soltó la boca y Karen gritó mientras el casero empujaba con rabia su verga hinchada dentro de ella como animado por los berridos. 

 

 

 

 

 

Tal vez no la deseaba en absoluto. Solo quería destrozarla. O tal vez lo único que le interesaba era joderla hasta el punto de evitar que ella pusiera una denuncia en su contra. La violación como trámite burocrático. 

 

 

 

 

 

 

Pasarían días antes de sentir la presencia de la ira en todo el cuerpo. De momento era solo dolor, miedo, fragilidad. 

 

 

 

 

 

 

Odio tantas cosas y de tantas maneras, tantas cosas me parecen injustas, estúpidas, arbitrarias y crueles, las odio más cuando me odio a mí misma por hacer parte de esta realidad inevitable. 

 

 

 

 

 

 

Para su familia, sus amigas y la gente que conocía, acostarse con un hombre con condón era recibir trato de prostituta.

 

 

 

 

 

 

Su mamá se lo había dicho, que la mayor desgracia de su vida había sido parir una hembra porque “los varones hacen lo que les da la gana, en cambio las mujeres hacemos lo que nos toca”.

 

 

 

 

 

 

Desde entonces se preguntaba, con cada mujer que conocía, si realmente hacía lo que quería o lo que le tocaba.

 

 

 

 

 

 

 

Miro hacia atrás y hacia adentro mucho más de lo que miro hacia el mundo exterior. En gran medida, por desinterés y porque no me gusta lo que encuentro afuera. 

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Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

2 comentarios

  1. Son frases fuertes, pero contienen una verdad enorme. No conocía el libro, pero me has causado curiosidad con estos fragmentos.

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