¿LEER CLÁSICOS O LEER JUVENIL?

 

¿Por qué se genera tanta controversia por la lectura de un libro? ¿Por qué en algunas ocasiones preferimos no decir que hemos leído un título en específico? ¿Por qué hacemos matoneo cuando alguien ha leído “X” libro? ¿Por qué nos sentimos más cultos y más inteligentes por leer un género en especial? ¿Es necesario leer clásicos? ¿Es una estupidez leer juvenil? ¿Está la literatura en un declive sustancial gracias a la literatura juvenil? ¿Se han realizado antes estas preguntas a ustedes mismos o han escuchado a alguien hacérselas? Ahora bien, toda esta fila de cuestionamientos los realicé porque eran necesarios para poder tocar el tema, para tener la mínima seguridad de que si antes no se habían preguntado estas cosas, ahora sí lo hicieran, y así poder dar mi punto de vista sin ser acribillada con comentarios negativos. Aunque confieso que sé que de igual manera el cien por ciento de mis lectores no estará conforme, y está perfecto, ¿qué sería del mundo si todos pensáramos igual? Lo bello de los seres humanos es su autonomía en el pensamiento siempre y cuando no raye en el irrespeto precario (que lastimosamente existe en el mundo).

Quiero empezar por citar un ejemplo, algo que me sucedió con un amigo escritor que aprecio mucho, pero que sin embargo, me señaló y me juzgó aun antes de leer mi obra, y cito este ejemplo porque es precisamente lo que está sucediendo en las personas con respecto a la literatura juvenil, y es que sin haber leído una obra ya se está juzgando por estar dirigida a un público joven. Mi amigo me dijo algo como “no necesito leer tu novela porque está hecha para vender, y todo lo que está hecho para vender es malo”. Yo acepto que es cierto que muchos libros juveniles son malísimos, pero no todos lo son. Y también es cierto que las editoriales se están basando la mayoría de veces en ventas y no en calidad, pero no todos los libros juveniles que salen a la venta son necesariamente libros malos. Vean, yo que he sido lectora asidua de clásicos, les aseguro que afuera hay muchos juveniles con mensajes mucho más profundos que algunos clásicos.

¿Es necesario leer clásicos? Personalmente creo que sí, es muy necesario leerlos, es más, sé que serán necesarios siempre. Los clásicos nos proporcionan una base fundamental de la literatura; fue por medio de los clásicos que nació esta necedad de leer y de leer, y de ser mejor escritora hoy que ayer, porque cuando lees libros por ejemplo como Demian de Hermann Hesse, sientes envidia de una pluma tan bien estructurada, tan profunda y a la vez tan bien entendida. Puedo citar algunos libros clásicos que marcaron mi vida, que me motivaron, que me hicieron llorar, reír, y hasta maldecir: El retrato de Dorian Gray, Orgullo y prejuicio, Cien años de soledad, El nombre de la rosa, Sentido y sensibilidad, Jane Eyre, y muchísimos más que se me escapan de momento, pero a lo que voy es que como lectores deberíamos permitirnos explorar. Un buen lector de clásicos sabe que estos libros en su mayoría fueron rechazados en su época, y que se consideraban basura literaria, justo como son considerados por algunos los libros de esta época.

Me considero una lectora salpicón (en donde vivo un salpicón es una bebida con muchas frutas picadas) porque leo desde clásicos hasta juvenil y otros géneros de autores de esta época como novelas familiares, históricas, policiacas, etc. Y aunque algunos no me gusten, no caigo en ese afán innecesario de juzgar una obra ofensivamente, mucho menos a su autor. Sí doy mi crítica, pero bajo la premisa del respeto. En la actualidad los jóvenes estamos siendo menospreciados por aquellos “intelectuales” que leen solo clásicos, y también muchos jóvenes ofenden a los lectores de clásicos porque piensan que son aburridos. Aclaremos de una vez que un clásico no es necesariamente un libro aburrido, y que un libro juvenil no es necesariamente un infortunio literario.

La literatura no se niega a nadie, está ahí, de diversas formas para permitirnos ser parte de ella. Pero parece que esto resulta inentendible para muchos, porque se ha generado una guerra absurda de lectores y críticos que sinceramente, da tristeza. No se debe juzgar como menos inteligente a un joven que lee un libro juvenil, y tampoco se debe considerar como más inteligente a un lector de clásicos. Aunque es cierto que necesitamos una sacudida urgente a las editoriales que se están convirtiendo en las disqueras de la literatura. Porque en ese afán de vender y vender, es que la literatura pareciera ir en descenso.

Quiero concluir diciendo que paremos esta guerra de lectores. Estamos peleando con los equivocados, la discusión debe ser en contra de otros temas como el hambre en el mundo, la corrupción, las catástrofes, el racismo, la desigualdad, etc. Les dejaré aquí abajo una pequeña encuesta donde sorprendentemente somos más los lectores salpicón que aquellos exclusivos de un género. Aunque estoy segura de que si hago esta encuesta entre mis amigos escritores, mandarían de taquito a la basura cualquier libro juvenil. Les dejo esto para que debatan, y recuerden que nada más es mi opinión personal y que entiendo pueda diferir a la de ustedes.

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Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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