ALGUNAS DE MIS FRASES FAVORITAS DE «LA MUJER ROTA», SIMONE DE BEAUVOIR

 

¡Hola! Pasaba a dejarles algunas de mis frases favoritas de un libro que me gustó mucho. Les hablo de La mujer rota de Simone de Beauvoir. Den clic aquí para que lean su reseña.  No están organizadas en orden, las tomé aleatoriamente; y tampoco son todas las que me gustaron, porque fueron muchas.

♥ Es quizás durante esos instantes, cuando lo miro alejarse, que para mí existe con la más trastornadora evidencia.

♥ Lo había querido en sus debilidades: menos caprichoso, menos indolente, habría tenido menos necesidad de mí. No habría sido tan deliciosamente tierno si no hubiera tenido nada que hacerse perdonar. Nuestras reconciliaciones, sus lágrimas, nuestros besos.

♥ De esta lenta gestación van a nacer frutos inesperados. Esta aventura de la cual he participado apasionadamente no ha terminado: la duda, el fracaso, el tedio de los estancamientos, luego una luz de entrevista, una esperanza, una hipótesis confirmada; después de semanas y meses de paciencia ansiosa, la embriaguez del éxito.

Hay que hacer lo que uno tiene ganas de hacer.

Llamaba serenidad a esta indiferencia; repentinamente la entendí de otra manera: es una carencia, la pérdida de un sentido; eso me vuelve ciega a las necesidades, a los dolores, a las alegrías de quienes la poseen.

Y él elegía apartarse de mí, romper nuestras complicidades, rechazar la vida que al precio de tantos esfuerzos le había edificado. Se volverá un extraño.

Comprendo que estés abatida. Pero no te atormentes demasiado. Por el momento se impone forzosamente el vacío. Y después, un día, una idea aparece.

Lo miré, tuve tal ímpetu hacia él que repentinamente me invadió una certeza. Nunca seríamos dos extraños. Uno de estos días, mañana, quizá, nos reencontraríamos puesto que mi corazón ya lo había reencontrado.

Cuando se está tan abajo, no se puede más que subir.

Pero sé que me moveré. La puerta se abrirá lentamente y veré lo que hay detrás de la puerta. Es el porvenir. La puerta del porvenir va a abrirse. Lentamente. Implacablemente. Estoy sobre el umbral. No hay más que esta puerta y lo que acecha detrás. Tengo miedo. Y no puedo llamar a nadie en mi auxilio. Tengo miedo.

Hubo un tiempo en el que podía ir al cine, incluso al teatro, sola. Es que no estaba sola. Estaba su presencia en mí y alrededor de mí. Ahora, cuando estoy sola, me digo: “Estoy sola.” Y tengo miedo.

♥ El espantoso descenso al fondo de la tristeza. Por lo mismo que uno está triste, no tiene más ganas de hacer nada alegre.

Todo se entremezcla en mi cabeza. Creía saber quién era yo, quién era él: y repentinamente ya no nos reconocía, ni a él ni a mí.

No insistí. Su cabeza está llena de reservas mentales. Pero hay respuestas que no soportaría escuchar: no hago las preguntas.

Te amo, no amo a nadie sino a ti. La verdad es indestructible, el tiempo no la modifica en nada.


 

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Sobre nosotros Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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